Llega el final de la semana, con lo que ello conlleva. Damos rienda suelta a la fantasía en cada palmo de nuestro cole, y el primero es el maestro que parece poseido. Y claro, nosotros los seguimos siempre.
En clase cada cual explica su personaje y porque le encanta verse de esa guisa.
Y ya a disfrutar con el resto del cole.
De vuelta toca desayuno fantasía (aunque nuestras familias no le han puesto mucha fantasía, salvo contadas excepciones).































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