jueves, 19 de marzo de 2026

Leer al aire libre: cuando la biblioteca sale a respirar

Hay algo especial que ocurre cuando los libros abandonan las paredes silenciosas de una biblioteca y se encuentran con el cielo abierto. Como si las historias, de repente, respiraran de otra manera.

Este trabajo de lectura al aire libre nace precisamente de esa idea: llevar las palabras más allá de su espacio habitual y dejar que dialoguen con la naturaleza.

No hay techos, ni fluorescentes, ni mesas alineadas. En su lugar, hay sombra de árboles, luz cambiante y el sonido suave del viento.

Los lectores se acomodan donde pueden: Y en ese gesto sencillo, ya ocurre algo distinto. La lectura deja de ser una obligación o una rutina para convertirse en una experiencia.



 

Acuarela, el arte del agua

A veces, el arte no trata de representar lo que vemos, sino de descubrir lo que podría ser. Así nace esta acuarela: una rana que, en algún rincón de su esencia, guarda el alma de un dragón.







 

Display "Castuera" por Eva

 Castuera: los ojos de una niña descubriendo historia y belleza

Hay lugares que se visitan… y otros que se sienten desde dentro. Castuera es uno de esos rincones que no necesitan artificios para enamorar. Basta con mirarlo a través de los ojos adecuados. Y esta vez, esos ojos son los de una niña. Para ella, Castuera no es solo un pueblo. Es donde se crió su madre. Es donde reside su abuela. Y es un escenario lleno de curiosidades, de calles que invitan a correr, de plazas donde todo parece tener una historia que contar. Camina despacio, aunque quiera ir rápido. Se detiene en detalles que los adultos muchas veces pasamos por alto: una puerta antigua, una fachada con el paso del tiempo, el sonido de las campanas que rompen el silencio. Todo le sorprende. Todo le parece importante. La historia que se respira Castuera no necesita presentaciones grandilocuentes. Su historia está en sus piedras, en sus rincones, en la forma en que el tiempo ha dejado su huella. Construye en su mente escenas que mezclan realidad y fantasía. Para ella, la historia no es algo lejano: está viva. Y así, sin darse cuenta, aprende. No hacen falta grandes monumentos para emocionar. Castuera tiene una belleza tranquila, de esas que no buscan impresionar, sino quedarse. Ella lo entiende a su manera. Castuera, para esta niña, no se trata sólo del lugar. Se trata de sus raíces.


miércoles, 18 de marzo de 2026

Display "Golfo" por Alma.

 Hay historias que no se cuentan, se sienten. Y esta es una de ellas.

No es “la mascota”. Golfo es familia. Es rutina, es risa, es consuelo… y, sobre todo, es el mejor amigo de una niña que ha aprendido a querer sin condiciones. Entre ellos no hacen falta explicaciones. No necesitan el mismo idioma. Se entienden en miradas, en gestos, en silencios compartidos. Ella le habla como si pudiera responderle. Le cuenta sus secretos, sus pequeños dramas, sus alegrías más grandes. Y Golfo escucha. Siempre escucha. Con esa paciencia infinita que solo tienen los perros, con esa forma tan pura de estar presente. Cuando ella ríe, él mueve la cola. Cuando ella se entristece, él se acerca. Cuando ella se tumba en el suelo, él se acurruca a su lado. Y así, sin darnos cuenta, hemos visto crecer algo precioso: un vínculo real, profundo, imposible de fingir. El guardián de su infancia Golfo no solo juega. Cuida. Está en cada paso torpe, en cada carrera por el pasillo, en cada tarde de dibujos y mantas. Es su compañero de aventuras y su protector silencioso. Como si supiera que su misión en esta casa es estar cerca de ella. Y quizás lo sabe. Porque hay una forma especial en la que la mira. Una mezcla de atención, ternura y lealtad absoluta. Como si en su mundo, ella fuera el centro de todo.

domingo, 8 de marzo de 2026

Coliflor con chicharos a la naranja y 4 quesos.

Del huerto a la mesa. Nos pasamos nada más llegar a clase por el huerto, que amenaza mal tiempo, y antes de que llueva recogemos los chicharos, las coliflores y hasta un limón. Con todo ello vamos a preparar col al vapor con guisantes al toque de naranja. Todo ello bien salpimentado y aliñado con aceite. Y es que en pocos sitios podemos disfrutar de este tipo de actividades, en la que poner en valor el esfuerzo para obtener los alimentos que consumimos; degustar en clase alimentos que, en ocasiones, no es fácil en casa; disfrutar del proceso de elaboración; conocer palabras propias de nuestra localidad (chicharos son guisantes, y estaban tiernos, tiernos); secuenciar los pasos de la receta... en fin... todo un sin parar de objetivos pedagógicos que se resumen en un par de pinchadas deliciosas, por cierto, y que resultaron insuficientes para muchos que pedían repetir.

Así que nada más llegar, a recolectar.






Y nos tranquilizamos que las rutinas hoy están cambiando.


Aprovecharemos para dar un repaso con Trudi a nuestro rincón. Ella también tiene que empezar a comer.


Pero la obligación antes que la devoción. Organizamos cómo llamareará nuestra Trudi, desde la más pequeña hasta la más grande.


También recordaremos todo lo vivenciado en nuestra salida al acuario, montando nuestro propio acuario con velcro y fieltros que simulen los animales más significativos.



Toca pelar los chicharos y trocear la coliflor. 











A continuación lavaremos todo en agua tibia.


Preparamos para cocerlo. Aceite, agua y sal.



Cuando está cocido, añadimos queso y fundimos.




Y ahora a degustar. Buen provecho.
















 

Salida al Acuario de Sevilla

Empezamos una nueva aventura para conocer a los famosos Ajolotes, Caballitos de mar y Artemias (nos va a faltar los dragones de Komodo pero Málaga nos coge más a traspié que Sevilla). 
A nuestra llegada un taller para jugar un poco después de una hora y media de bus. Con pistas vamos conociendo amigos del mundo natural que hay en el acuario. Y tocamos la mandíbula de un tiburón, el caparazón de tortugas, el cuerpo de un caballito de mar o la piel de tiburón, entre otros... Y claro, un buen microscopio para ver las artemias en una pequeña gota de agua.














































Luego jugamos por grupos a que somos uno de esos animales que nos han presentado y tenemos que buscar nuestro alimento. Pues a comer. Recuerda las tortugas adoran comer las medusas.

















Hasta Trudi no ha querido perdérselo.








Acompañados por Jesús y Julio, nuestros monitores, hacemos un recorrido por todos los estanques del acuario. Si no lo conoces, tienes que hacer por venir. Nuestros peques son ya expertos.




























El laboratorio es de película.





























Es tal como los habíamos visto en clase. ¡Qué pasada! ¡Dragones marinos... ajolotes!



Hasta aquí un pequeño resumen de lo vivido, para no ser cansinos. Pero si eres de los que le gusta ver hasta los post-créditos finales en el cine, aquí tienes la versión extendida. No te pierdas las miradas de asombro, disfrute y diversión de los más peques y no tan peques. No están ordenadas, adviertimos.


























































































































































































































Agradecimiento especial a esta cuadrilla que nos acompaña y ayuda en cada salida. Es un placer contar con vuestro apoyo.