martes, 30 de junio de 2026

Despedimos una nueva promoción


 Te voy a recomendar si vas a empezar a sumergirte y leer esta entrada, quizás la última de este blog que nuevamente llega a su fin, que sólo lo leas si tienes cinco minutos en un espacio cómodo y relajado. Me ha costado mucho, unos días de hecho, sentarme a escribirlo. Me faltaban palabras para transmitiros lo que he vivenciado con esos nanos y nanas maravillosos estos años. Y no es tarea fácil. Así que, como si se tratase de mi propio display, os presento mi última publicación, quien sabe, o no. En esta foto no están todos lo que son pero si están todos lo que han sido protagonistas de este blog.

Dicen que el tiempo pasa deprisa, pero yo creo que hay momentos que consiguen detenerlo. Y este es uno de ellos.

Hace tres años en los que llegamos siendo casi unos desconocidos y en los que, poco a poco, hemos acabado formando una pequeña familia.

Recuerdo perfectamente aquel primer día. Algunas lágrimas, muchas manos pequeñas buscando otras manos que les dieran seguridad, mochilas casi más grandes que ellos, mil preguntas en sus miradas y un enorme acto de confianza por vuestra parte. Porque aquel día me entregasteis lo más valioso que tenéis: vuestros hijos e hijas.

Y hoy puedo deciros, con el corazón en la mano, que ha sido uno de los mayores privilegios de mi vida acompañarlos durante este camino.

A veces pensamos que Infantil es una etapa para aprender los colores, los números o las letras. Y sí, claro que lo es. Pero quienes hemos tenido la suerte de vivirla desde dentro sabemos que aquí sucede algo mucho más grande.

Aquí han aprendido a esperar su turno cuando era difícil hacerlo. A compartir aquello que más les gustaba. A perder y volver a intentarlo.A pedir perdón. A dar las gracias. A cuidar de quien estaba triste. A emocionarse con los logros de un compi. A preguntar sin miedo. A descubrir que equivocarse forma parte del aprendizaje.

Han aprendido a leer sus primeras palabras, a escribir sus primeros textos, a contar, a razonar, a investigar, a expresarse delante de los demás. Pero, sobre todo, han aprendido a confiar en sí mismos.

Y eso vale más que cualquier ficha terminada.

Durante estos tres años hemos viajado sin salir del aula. Hemos conocido países, animales, planetas, dragones, tipos de chocolates, marismas, huertos, historias y personajes. Hemos sembrado tomates, pimientos, melones y sandías, pero también hemos sembrado curiosidad, responsabilidad, esfuerzo y respeto. Porque al igual que una planta necesita tiempo, agua y cuidados para crecer, un niño también necesita paciencia, confianza y amor. Y vosotros y yo hemos regado cada día esas pequeñas semillas hasta convertirlas en todo lo que hoy son.

Nuestra clase nunca tuvo cuatro paredes. Siempre dijimos que la escuela debía abrir sus puertas. Tanto físicas, con vosotros en un papel activo en el diseño (alto el lápiz) como en el aula de mil y una maneras, así como a través de esta ventanita que siempre estuvo abierta para quien la necesitó.

Y vosotros lo hicisteis posible. Gracias por cada display preparado en casa. Gracias por cada investigación compartida. Gracias por cada cuaderno del fin de semana lleno de recuerdos. Gracias por cada fotografía enviada. Gracias por cada conversación. Gracias por confiar cuando alguna propuesta parecía una locura. Porque sí... muchas veces os pedía cosas que podían parecer imposibles: deberes whatsapp, actividades de decoración, displays...

Siempre hemos querido que los peques disfruten y salgan de clase felices. Un día aparecía un huevo misterioso. Otro viajábamos hasta Chile, a China... Otro descubríamos murciélagos, árboles genealógicos, paisajes o hacíamos crecer un dragón lector.

Y nunca preguntasteis si merecía la pena. Simplemente os pusisteis a caminar junto a nosotros.Y eso ha marcado la diferencia.

Este proyecto nunca fue "mi clase (de tres, cuatro o cinco años, cuando arrancaba cada curso". Siempre fue "nuestra clase". La escuela necesita a las familias. Y las familias necesitan una escuela que las haga sentir parte de ella. Durante estos tres años hemos conseguido borrar esa línea imaginaria que separa casa y colegio. Y cuando ambas direcciones caminan hacia el mismo lugar, los niños avanzan muchísimo más lejos.

Hoy miro a estos niños y niñas y cuesta reconocer en ellos a aquellos pequeños de tres años que apenas levantaban unos palmos del suelo.

Ahora hablan con seguridad.Explican.Argumentan.Preguntan.Investigan.Se emocionan leyendo.Se ayudan unos a otros.Son autónomos.Son curiosos.Son capaces.Y, sobre todo, siguen conservando esa maravillosa capacidad de sorprenderse. No perdáis nunca eso.bPorque la curiosidad será siempre el mejor motor para aprender.

Queridas familias, también quiero deciros algo a vosotros. Gracias.Gracias por confiar incluso cuando no sabíais hacia dónde íbamos.Gracias por creer en otra forma de entender la educación.Gracias por estar presentes.Por responder a cada propuesta.Por acompañar cada proyecto.Por dedicar tiempo cuando el tiempo parecía no existir.Por respetar mi trabajo.Por hacerme sentir que nunca estaba solo.

Un maestro puede preparar muchas actividades.Puede decorar una clase.Puede diseñar proyectos maravillosos.Pero sin familias comprometidas, nada de eso tendría el mismo sentido. Vosotros habéis sido parte imprescindible de cada aprendizaje.

Y eso vuestros hijos lo recordarán siempre, aunque hoy todavía no sean conscientes. Dentro de unos años probablemente olvidarán muchas fichas.Olvidarán qué letra aprendieron primero.Qué número escribieron antes. Pero nunca olvidarán cómo se sintieron. Recordarán que venir al colegio era una aventura.Que aprender podía ser divertido. Que investigar era emocionante. Que un huevo podía cambiar toda una semana. Que un huerto enseñaba mucho más que plantar tomates y comerlos con menor o mayor reparo.Que los libros escondían mundos infinitos.

Y que había una clase donde eran felices. Porque al final eso era mi objetivo. Una colección de recuerdos que terminan construyendo quiénes somos.

Ahora llega Primaria.Y estoy completamente tranquilo. Porque no llegan niños pequeños. Llegan niños preparados. Preparados para aprender. Para equivocarse. Para levantarse. Para hacer nuevos amigos. Para afrontar nuevos retos. Y, sobre todo, preparados para apoyarse entre ellos y ellas, y seguir soñando.

Y si dentro de muchos años estos niños recuerdan esta etapa con una sonrisa; si siguen sintiendo curiosidad por aprender; si continúan siendo buenas personas; si ayudan a quien lo necesita; si respetan las diferencias; si conservan la ilusión con la que entraban cada mañana por la puerta del colegio...

Entonces podremos decir que todo esto habrá merecido la pena.Gracias por regalarme tres años irrepetibles. Gracias por dejarme formar parte de vuestra historia.Y gracias por permitirme guardar un pedacito de cada uno de vuestros hijos e hijas en mi corazón. Porque ellos quizá olviden muchas cosas de mí. Pero yo nunca me olvidaré de ellos.

No dejéis nunca de mirar el mundo con los ojos de los peques, que es maravilloso.

Muchas gracias, hasta por llevarme hasta las nubes literalmente.

Aquí tenéis al maestro Raúl para lo que necesitéis, dentro y fuera del CEIP El Puntal. 

7 comentarios:

  1. Una etapa inolvidable q da penita cerrar… simplemente gracias!

    ResponderEliminar
  2. Gracias de corazón por regalarles y regalarnos tres años irrepetibles. Has llenado su mochila de recuerdos inolvidables, de risas y de una confianza que vale más que cualquier lección. No es solo lo mucho que han aprendido, sino lo felices que han sido a tu lado. Te llevas un pedacito de nuestras familias contigo. El verdadero privilegio ha sido nuestro por cruzarnos en tu camino. ¡Infinitas gracias Maestro Raúl!!!!

    ResponderEliminar
  3. Gracias maestro Raúl!

    ResponderEliminar
  4. Una vez más nos emocionas con tus palabras...
    Han sido 3 años maravillosos y un final de etapa precioso. Gracias por compartir con nosotros cada avance y cada momento con ell@s. Te recordaremos y echaremos de menos siempre. Un beso y abrazo enorme de la familia Ruiz Carmona.

    ResponderEliminar
  5. Cris Romero1/7/26 02:01

    El privilegio ha sido nuestro. Los recuerdos que se llevan es lo que les vale. Que Lucia entrase cada mañana con una sonrisa en el.colegio es la mejor confirmación de cómo ha sido este año. Disfruta de tu merecido viaje a las nubes y descansa que una nueva promoción te espera con los nervios de los comienzos y los miedos que sentimos nosotros. Un placer, Raúl!

    ResponderEliminar