Y llegó el día. Nervios, dudas, preparativos, ensayos... todo los previos han tocado su fin para llegar el momento de la verdad. Entradas en manos, las familias en la puerta del Centro, esperando a que les sean picadas y ocupar sus asientos.
Nosotros, minutos antes, birretes y bandas en mano, llegamos al gimnasio y nos colocamos sobre el escenario.
Las familias esperan ansiosos este momento. Es un momento único e irrepetible, lleno de emociones encontradas y de lágrimas que expresan una sola cosa: bellos sentimientos.
La poesía ha gustado. El swit swit ha triunfado. Discurso de los maestros y entrega de orlas. Un día perfecto.
Dejamos los globos atrás para volver a clase y ponernos cómodos.
Encerrona por parte de las familias al maestro donde llegan nuevas emociones. Nunca la clase estuvo tan llena de sus verdaderos protagonistas: los nanos y sus familias. No sé cómo puedo dar gracias por esa devolución de tanto amor y cariño de forma tan abrumadora.
Llantos, frases entrecortadas... mejor nos vamos a la fiesta, a comer y bailar.
Y aquí se quedan los maestros con Gradu, dando por bueno todos los esfuerzos para que hoy fuera ESE GRAN DÍA de goce y disfrute, donde los nanos y nanas brillasen con luz propia.
Y vaya detallazos con los que me habéis obsequiado. ¡Gracias clase payaso!